Toda desobediencia nace de una pregunta:
¿Qué hacer cuando lo legal y lo justo dejan de coincidir?
Acompañar, informar, ofrecer refugio o denunciar vulneraciones de derechos puede parecer un gesto sencillo. Pero en las fronteras, incluso la solidaridad encuentra obstáculos.
Quienes sostienen el camino también pueden convertirse en objeto de vigilancia, presión o criminalización.
Tras la realización de este proyecto, siete activistas vinculados a colectivos de apoyo a personas migrantes fueron juzgados en Baiona por haber acompañado a 36 personas migrantes durante el paso de la Korrika entre Irun y Hendaia, en marzo de 2024.
Las vallas aquí se levantan reprimiendo la solidaridad, la militancia que cuestiona la existencia de esta frontera y sus consecuencias.
Hay quienes deciden desobedecer para hacer camino.
La pregunta ya no es solo cómo se cruza una frontera.
Y con ella, una pregunta que acompaña todo el viaje: hacia donde?
Sino qué horizonte dibuja.